EDICION 84

 

FEBRERO 2008


Memorias de una Reina: Anabella González Güereña
Reina del Carnaval de 1958

Por Consuelo Lizárraga

Los carnavaleros de siempre, tenemos grabada en la memoria a una mujer bella y carismática, la Reina del Carnaval de 1958: Anabella González Güereña, quien también lo fue de los Juegos Florales, y por ello acumuló siete reinados porteños en un lapso de tres años.

La hermosa mazatleca de ojos azul verde, emparentada con la famosa actriz mexicana María Félix quien era prima hermana de su mamá Marcela Güereña; contaba 15 años de edad, cuando fue elegida como regente por sus compañeros del Club 15-15. Después, al regresar de un año de estudios en el Saint Mary Inmaculate Heart Academy de Tucson recibió el título de Reina de la Simpatía del Muralla, el club deportivo más antiguo de la Costa del Pacífico. Un año después, los murallenses la coronarían Reina de la Primavera. El Cuerpo Voluntario de Bomberos la nombró también su soberana por dos años y desfiló representando a los apagafuegos en el Carnaval de 1957. Ella a abordo de un carro alegórico, iba rodeada de llamaradas de papel celofán en tonos amarillos, naranja y rojo, y surgía como Diosa del Fuego con su vestido azul turquesa y su cabellera bañada en polvo dorado . Las dos coronas carnavaleras de hace 50 años las obtuvo, gracias a que la otra candidata, Martha Cecilia "Pecky" Tirado Almada se retiró antes del cómputo final.

Todo eso nos cuenta Anabella por teléfono cuando la llamamos a Hermosillo que es donde reside y de donde vendrá para recibir el homenaje por su aniversario de oro. Y nos contagia de la emoción que siente por volver a desfilar y recibir el aplauso del pueblo.
"Dos meses antes viajé a la Ciudad de México acompañada de mi mamá, para que la señora Aznar, la modista capitalina que vestía a las estrellas del cine nacional y las mujeres más destacadas de la alta sociedad mexicana, confeccionara los atuendos reales. También los de mis damas, Elvira Gloria González Collard y Silvia Reynaud De Cima.

Y menciona el cariño que le demostraron los mazatlecos el viernes de Juegos Florales de hace 5 décadas, cuando se trasladó en un convertible desde la casa Art-Deco de 21 de marzo en la que habitaba con sus padres Marcela Güereña de González y Rafael González y Salazar, hasta el cine Royal que se ubicaba por la Calle Ángel Flores y que esa noche fue convertido en palacio cultural.

"Para los Juegos Florales, llevé el vestido blanco precioso todo rebordado y la capa roja de terciopelo con colitas de armiño. El Doctor Héctor González Guevara, quien era el Presidente Municipal, me coronó. Hugo Avendaño el famoso barítono, cantó varias arias de ópera y Carlos McGregor Giaccinti fue el poeta ganador. Cuando le entregué la flor natural que acompañaba el premio, me dedicó unas palabras que guardo como tesoro en mi memoria: Esta noche de amor y de alegría...en feliz concordancia a su belleza...nos ofrece Anabella la grandeza...de ser derroche de amor y de alegría.
Y comenta la elegancia de los asistentes al evento culto y también la de los asistentes a los bailes que en los diferentes clubes se hacían para Carnaval.

"Las muchachas se mandaban hacer un vestido para cada día, y los muchachos usaban trajes de casimir a la medida que les confeccionaban los sastres que tenían sus talleres en el centro de la ciudad. Con las corbatas de seda, mancuernillas y fistol se veían más guapos.

"Dos días después, el domingo carnavalero, también en el Cine Royal recibí cetro y corona, de manos del entonces Gobernador del Estado, el doctor Rigoberto Aguilar Pico. Llevé el vestido rojo que me hizo la señora Aznar, ¡era divino! con bordados en forma de rosas. ¡A todo mundo le encantó!. Del cine nos fuimos a una comida en el Hotel Belmar. Yo entonces andaba de novia con Mario Miller, un muchacho de México que se puso muy celoso porque el Gobernador me echaba flores todo el tiempo, como que había tres cosas bellas en Mazatlán: el mar, la puesta del sol y yo. También que si tuviera un hijo lo casaría conmigo y me sacó a bailar. Mi novio me dijo que si bailaba otra pieza con el doctor, entonces él iba a bailar con otra, así es que ya me puse en paz", dice divertida.

Dos años después, Anabella se casó con el sonorense Homero Monreal Lizárraga y se fue a vivir a Caborca. Homero se enamoró de ella cuando vio su fotografía en Impacto, una revista de corte político que se editaba a finales de los años cincuenta.

"Fue en casa de mi hermana Irma González de Vélez, quien vivía en la ciudad sonorense. Él le pidió que me lo presentaran y vino a Mazatlán, así es que corté a mi novio de México, y en seis meses más me casé con Homero.

"Tuvimos unos hijazos", dice Anabella, "Homero Martín, Anabella, Francisco y Mauricio, que si Dios quiere, irán a Mazatlán a mi homenaje. En el carro alegórico que me está construyendo Rigoberto Lewis desfilarán conmigo cuatro de mis nietas que están hermosas, y tanto o más ilusionadas que yo, pues les platicó de lo feliz que fui en ese tiempo, les enseño fotografías de entonces y se fascinan. Anabella Zamudio Monreal, hija de Anabella; Daniela, hija de Mauricio; María Regina, hija de Homero, y Carolina hija de Francisco. Ya se mandaron hacer sus vestidos.

Plena de orgullo, dice que es un honor el volver a Mazatlán para ser reconocida.
"Estoy emocionada porque todos mis hermanos, los González Güereña: Rafael, Tina, Judith, Olga, Irma, Dora, Enrique, Javier y Marcela traemos en la sangre el Carnaval. Agradezco a Dios el que me permita saludar nuevamente a mi pueblo, al que siempre traigo en el corazón.

 

Regresar Al Principio


 

Anabella al ser coronada como Reina de los Juegos Florales en 1958

 

 

 

 

 


Anabella con el Presidente Municpal doctor Héctor González Guevara

 

 

El Famoso barítono Hugo Avedaño cantó varias arias de ópera en el espectáculo de coronación

 

 

Anabella con sus damas de honor Elvira Gloria González Collard y Silvia Reynaud

 

 

Anabella y Carlos McGregor, poeta laureado de 1958

 

 

 

 

 

 

 

 

     
Copyright © Soliee.com